Suelos de microcemento: la imperfección forma parte del sistema

Un único plano continuo atraviesa el interior y conduce la mirada hacia el exterior. El suelo deja de ser una suma de piezas y empieza a ordenar distancias.

Suelos de microcemento: la imperfección forma parte del sistema

El microcemento en suelo permite construir un único plano capaz de atravesar estancias, relacionar usos y reducir las interrupciones visuales. En TECNOCEMENTO® nos interesa precisamente por eso: no como una colección de metros cuadrados revestidos, sino como una superficie que puede conquistar la planta entera sin necesidad de fragmentarla.

Los suelos de microcemento tienen algo de lujo pobre y de perfección imperfecta. Parecen silenciosos, pero tienen una presencia enorme. No necesitan dibujo, junta ni repetición para hacerse notar. Precisamente porque desaparece la pieza, aparece la superficie.

Un solo elemento que recorre la planta

Un pavimento convencional suele explicar constantemente cómo está construido. Cada junta vuelve a medir la habitación. Cada pieza establece una escala. Cada cambio de formato introduce una nueva interrupción.

El microcemento suelo trabaja de otra manera.

Al reducir esas divisiones visuales, una misma superficie puede atravesar cocina, salón, pasillo o dormitorio y establecer entre ellos una relación que antes no existía.

No significa que las habitaciones desaparezcan. Significa que dejan de necesitar un pavimento distinto para demostrar que son diferentes.

La cocina sigue siendo cocina. El salón continúa siendo salón. Pero ambos pueden pertenecer a un mismo territorio material.

El suelo unifica. La arquitectura diferencia.

Vivienda con suelo de microcemento continuo que une comedor y zona de estar
La continuidad no elimina los usos: permite que comedor, estar y circulación pertenezcan al mismo campo material.

La conquista silenciosa del espacio

El microcemento comienza en un punto y parece querer seguir.

Cruza una puerta.

Dobla una esquina.

Llega a una escalera.

Se acerca a una pared.

Y de pronto descubrimos que el límite entre una estancia y otra ya no estaba necesariamente en el suelo.

Se comporta visualmente como un fluido. No porque se vierta —constructivamente no ocurre así—, sino porque su continuidad parece obedecer a una lógica semejante: avanzar, envolver, encontrar el siguiente plano, ocupar el intervalo hasta convertir superficies separadas en un mismo campo.

Es un fluido detenido: una materia sólida que conserva, en la percepción, la memoria del movimiento.

El suelo parece haber corrido antes de endurecerse. Pasa de una habitación a otra sin pedir permiso, rodea un mueble, alcanza un peldaño y continúa. Donde una baldosa termina, el microcemento parece preguntarse qué hay después.

No ocupa habitaciones. Construye territorio.

“Be water, my friend”. La referencia funciona aquí como analogía perceptiva, no constructiva: el microcemento no se vierte como agua, pero su continuidad puede leerse como una materia que encuentra el modo de seguir.

Continuidad no significa ausencia de límites

La imagen del fluido es útil, pero también tiene un límite. La continuidad visual del microcemento no autoriza a ignorar los movimientos del edificio ni las juntas que técnicamente deban respetarse.

Un soporte puede necesitar juntas estructurales, de dilatación o soluciones específicas en determinados encuentros. Ocultarlas indiscriminadamente no convierte el pavimento en más continuo. Puede convertirlo simplemente en más vulnerable.

En TECNOCEMENTO® distinguimos por eso entre continuidad visual y continuidad constructiva.

La primera puede ser extraordinariamente extensa.

La segunda debe responder siempre a lo que sucede debajo.

El suelo acaba contando lo que el soporte intenta ocultar.

Interior de oficina revestido en tonos grises con suelo continuo de microcemento
Cuando el suelo, los planos verticales y los elementos construidos comparten una misma materia, la continuidad deja de ser únicamente horizontal.

Un material continuo que nunca es idéntico

Un suelo de microcemento puede recorrer decenas de metros y, sin embargo, no ser exactamente igual en cada centímetro.

Y ahí está buena parte de su carácter.

La aplicación manual puede dejar pequeñas aguas, movimientos, variaciones de tono o diferencias mínimas en la textura. No hablamos de defectos. Hablamos de las huellas propias de un material trabajado.

Por eso defendemos una idea que puede parecer contradictoria:

La imperfección forma parte del sistema.

Pero solo hasta cierto punto.

Una cosa es una pequeña variación de tono. Otra, una mancha. Una cosa es percibir el gesto de la llana. Otra, una mala ejecución. Una cosa es una superficie viva. Otra, una fisura activa.

La imperfección pertenece al material.

La chapuza, no.

Espacio comercial oscuro con pavimento continuo de microcemento y líneas de luz
La continuidad también puede trabajar bajo exigencias de uso intenso: tránsito, iluminación rasante y superficies oscuras hacen visible cualquier decisión de ejecución.

La continuidad también necesita resistencia

El suelo es probablemente el lugar donde el microcemento debe demostrar más cosas al mismo tiempo.

No basta con resultar atractivo.

Hay pisadas. Sillas que se desplazan. Muebles. Limpieza. Arena. Golpes. Agua. Uso cotidiano.

Por eso, cuando hablamos de microcemento en suelo, no hablamos únicamente de una estética continua. Hablamos de un sistema en el que soporte, preparación, capas de microcemento, protección superficial y uso previsto deben ser compatibles.

La imagen final puede parecer extremadamente sencilla.

La solución que permite mantener esa sencillez no lo es.

Qué sistema elegir para un suelo de microcemento

El sistema no lo elige el color: lo eligen el uso previsto, la exigencia mecánica, el contacto con el agua y el estado del soporte. Estos son los tres sistemas TECNOCEMENTO® que con más frecuencia colocamos en pavimento, y los proyectos donde verlos aplicados.

Tránsito peatonal medio

Tecnocemento Plus®

Cemento y resinas acrílicas en 2-3 mm, sobre terrazo, baldosa o autonivelante previamente corregidos. Es el sistema de vivienda y de locales de uso medio, con la textura más heterogénea y profunda. No se recomienda en zonas de contacto con agua.

Alto tránsito peatonal

Tecnocemento High Transit®

Formulado con componente epoxídico para pavimentos de exigencia mecánica muy alta: restaurantes, tiendas, oficinas y espacios públicos, también en exterior. Admite limpieza con productos más agresivos gracias al sellado Forte Plus y no necesita ceras.

Alto tránsito y estética industrial

Tecnocemento Industry®

Dos componentes, 2-3 mm y una granulometría mayor que da al suelo un aspecto rústico y homogéneo. Para interiores comerciales y para microcemento exterior (fachadas y terrazas), y aplicable en zonas en contacto con el agua.

Suelos con agua permanente o inmersión: Imper. Todos los sistemas se aplican sin demoler el pavimento existente, adaptándolo para conseguir la planimetría necesaria. Y si lo que buscas es el precio del suelo de microcemento por m², depende del sistema, del soporte y de la superficie: lo explicamos sin rodeos en Hablemos claro.

Gran espacio interior blanco con suelo continuo de microcemento y distintas zonas de uso
Una misma superficie puede atravesar zonas muy distintas sin obligarlas a parecer iguales. La continuidad unifica; muebles, luz y uso introducen las diferencias.

El suelo empieza antes de que aparezca el microcemento

Probablemente la decisión más importante de un pavimento de microcemento quede completamente oculta cuando la obra termina.

Es el soporte.

Su estabilidad, planeidad, adherencia, humedad, fisuras y encuentros condicionan el comportamiento posterior del revestimiento.

Por eso en TECNOCEMENTO® preferimos empezar hablando de aquello que finalmente nadie verá. Puede resultar menos atractivo que elegir un color. Pero es bastante más importante.

Un buen acabado aplicado sobre un soporte inadecuado sigue siendo un problema bien acabado.

El color nunca llega solo

En una superficie extensa el color adquiere una intensidad distinta.

Una muestra pequeña permite elegir un tono.

Un suelo completo permite entenderlo.

La luz natural, la orientación, las sombras, la madera, la piedra, los muebles y la dimensión de la habitación modifican continuamente su percepción.

Por eso un gris nunca es simplemente gris. Puede enfriarse junto a una luz del norte, calentarse junto a una madera, desaparecer bajo una iluminación difusa o adquirir una presencia enorme bajo una luz rasante.

En un suelo continuo, el color no ocupa una pieza: ocupa el espacio.

Cuando el suelo desaparece

Un pavimento puede llamar continuamente la atención sobre sí mismo.

O puede hacer algo bastante más difícil.

Puede retirarse.

No desaparecer físicamente, sino dejar de competir con aquello que sucede encima.

En TECNOCEMENTO® nos interesa especialmente ese momento: cuando el material ha recorrido la planta, ha relacionado las habitaciones y ha absorbido buena parte de las interrupciones visuales; cuando muebles, luz, personas y arquitectura empiezan a ocupar el primer plano.

Entonces ocurre la última paradoja:

El suelo conquista el espacio precisamente cuando deja de reclamarlo para sí.

Y quizá esa sea la mejor definición de un buen suelo de microcemento: una única superficie capaz de recorrer la arquitectura hasta conseguir que dejemos de mirar el pavimento y empecemos a percibir el espacio.

Tomás Amat

Arquitecto · TECNOCEMENTO®

Del material al proyecto

Si esta forma de entender el suelo encaja en tu proyecto, estos son los siguientes pasos útiles.