Porcelánico imitación microcementoLa foto de un microcemento.
Me preguntan si existen las baldosas de microcemento. Antes de contestar, os cuento la primera vez que el gres me ganó.
Hace años diseñé una cadena de restaurantes de sabor mediterráneo, Tapelia. La pieza que unía todos los locales era el suelo: un hormigón de 5 cm al que añadíamos pigmento y una resina de látex, de un azul frío del Mediterráneo.
No lo corté. Creía que la elasticidad del látex sería suficiente. Hice más de treinta por toda España. A mí me encantaban. Pero empezaron a romperse, como si se hubieran enfadado conmigo todos a la vez. Incluso rotos me enamoraban, pero no le hables de amor a quien no lo conoce. Los sustituyeron por un gres gris, sin ninguna aportación al discurso del Mediterráneo y sin aquella mirada tierna.
La primera vez que el gres me ganó fue esa.
Tomás Amat
Arquitecto · TECNOCEMENTO
Suelos continuosBe water, my friend
¿Por qué un suelo continuo?
Un fluido que toma la forma del espacio.
Siempre he sido un amante de los suelos continuos. Un mismo pavimento que pasa de la cocina al baño y a la habitación de invitados sin cambiar convierte la casa en un único espacio. Lo mismo vale para un estudio o un restaurante. Bruce Lee lo explicó mejor que nadie: «Be water, my friend». Un suelo continuo es eso, un fluido que toma la forma del espacio.
Mis primeras viviendas las hice con suelos de hormigón: cemento, áridos, agua y protección. Nunca menos de 8 cm, para que no rompiera. Se vierte al principio de la obra, con bomba y cubas desde la central, y luego tiene que sobrevivir a todo lo demás: tableros de DM encima, vigilancia feroz, riegos en verano. Lo cortaba con disco, con juntas de 2,5 mm o más, en paños de 25 m² como máximo y con ningún lado mayor que el doble del otro, en los pilares y en los umbrales. Con cemento blanco, la segunda cuba casi siempre llega de otro color. Me pasa lo mismo cuando cambio de conversación con una inteligencia artificial: por mucho traspaso que le dé, la segunda cuba puede venir de otro color.
Y aun así, al destapar, algún suelo se había agrietado. A mí nunca me molestó: el hormigón es un material vivo y la arruga es bella. Pero hay clientes que no quieren inaugurar su casa con una fisura.

El origen de TECNOCEMENTO¿Cemento pulido, fratasado o microcemento?




¿Cómo nació TECNOCEMENTO?
La pregunta que me obligó a fabricar un microcemento.
Esa pregunta, tal cual, me la hicieron hace años, y fue la que me obligó, como arquitecto, a desarrollar un microcemento propio. Allá por 2005 empecé de nuevo, en un local cualquiera, aplicando cualquier cosa. Después de muchísimos fracasos dimos con TECNOCEMENTO.
Es casi lo mismo que mi hormigón: cemento, áridos y agua, como en los suelos de cemento pulido. Cambia el tamaño: en el microcemento los áridos están micronizados, sobre todo sílice, más fina que la arena de la playa. En mi tierra sabemos lo que vale una arena fina: en el término de Petrer está el Arenal del Almorxó, una duna que el viento fue subiendo durante muchísimo tiempo hasta tapar la ladera de la montaña. Los constructores de medio pelo de los años cincuenta casi acaban con ella. Hoy es paraje natural protegido.
Y lleva algún truco más: aditivos, que las cubas de hormigón también llevan aunque en menor proporción, y las resinas del componente B. Se aplica en 2 o 3 mm y al final de la obra, cuando ya no pasa nadie con una carretilla. Sin bombas, sin cubas, sin tableros de protección. Es bicomponente: lleva polímeros que le dan dureza y otros que le dan flexión, porque no puede ser un monolito rígido; tiene que trabajar con el soporte.
Tiene su propia versión de la segunda cuba: si en los últimos cubos se pasa de componente B o de agua, el color cambia. Pero ese riesgo está en la mano del aplicador, no en un camión que llega de una central. Por eso formamos a cada aplicador, y cuando homologa su primera obra le regalamos un sello con sus iniciales para que firme su trabajo, como los antiguos canteros.
Os cuento un truco. En grandes paños de viviendas o locales, nosotros sí cortamos, pero nunca en medio de una estancia: solo en los umbrales de las puertas, con una junta del ancho de un pelo que no se percibe. Diréis que es para la dilatación. Sí, pero casi no. Lo hacemos sobre todo porque, ante un accidente doméstico, podemos reparar una habitación sin rehacer 250 m² de casa.
El microcemento no imita al hormigón de los suelos de cemento pulido. Es un hormigón micronizado: el mismo árido a otra escala, con otro espesor y la misma belleza.
Es el suelo continuo de cemento que yo hacía, llevado al final de la obra.
Baldosas de microcementoY ahora el gres quiere ser microcemento.
¿Existen las baldosas de microcemento?
Se pinta y se cuece, como un jarrón.
Abro el catálogo de cualquier fabricante de gres y encuentro porcelánico efecto madera, efecto mármol, efecto piedra, efecto hidráulico y efecto cemento. Ahora también efecto microcemento. Leo en el blog de una tienda de cerámica que el porcelánico efecto cemento «te dará el 95 % de la estética con el 100 % de la tranquilidad», y me quedo estupefacto. Ese 5 % que falta es justo lo que se paga cuando se elige microcemento.
No es una figura retórica. El dibujo de esas baldosas es una imagen digital, muchas veces escaneada de un material real, que se imprime con tintas cerámicas sobre la pieza antes de meterla en el horno (Qualicer, 2024). Se pinta y se cuece, como un jarrón. Los propios vendedores lo llaman «impresión digital de alta definición». En los suelos vinílicos y laminados se hace lo mismo con una lámina decorativa impresa. En Granorte, en Portugal, me enseñaron cómo se imprime el corcho para que parezca madera. Es lo más absurdo del transformismo: un material noble disfrazado de otro material noble.
No me molesta que el gres sea un material fabricado. El microcemento también lo es. Lo que me molesta es que se presente por lo que imita y no por lo que es. Es madera que no es madera, mármol que no es mármol, cemento que no es cemento. Nació queriendo ser otra cosa y creció así.
El porcelánico imitación microcemento existe porque el microcemento existe. Nadie fabrica microcemento efecto porcelánico.
Microcemento frente a baldosas de imitaciónLo que el catálogo no cuenta.
¿Qué es mejor, microcemento o porcelánico?
Baldosas de microcemento: juntas, precio, obra, gran formato, reparación y huella.
Las juntas. Lo del cero mantenimiento solo vale para la cara de la baldosa. Entre pieza y pieza hay un mortero de juntas poroso que se mancha y, en duchas, coge moho (Consumer). Quien ha vivido diez años con baldosas conoce el cepillo de dientes.
El precio. El precio de una baldosa de microcemento en la tienda es el del material. Falta el adhesivo, la colocación y el mortero de juntas. Si se pica el suelo viejo, falta también la demolición y el escombro; si se coloca encima, el recrecido, las puertas y los rodapiés. El microcemento se aplica sobre lo que hay. Pedid presupuestos cerrados de la obra completa y comparad eso, no el metro cuadrado de catálogo. Las cifras, en precio del microcemento por m².
La obra. El microcemento se aplica encima de lo que hay, si el soporte lo permite. El porcelánico puede obligar a picar el suelo viejo o a colocarlo encima: más de un centímetro de recrecido, puertas que se recortan, rodapiés que rehacer. Y pesa. Una baldosa porcelánica de 9,4 mm pesa 20,87 kg por metro cuadrado, sin contar el adhesivo (AENOR GlobalEPD, 2026).
El gran formato. El porcelánico que de verdad se parece al microcemento es el de 120×120 con junta mínima, y es uno de los más difíciles de colocar: soporte muy nivelado, doble encolado imprescindible, adhesivo C2 deformable y riesgo de rotura al manipular (ANFAPA). Ese material, que «no depende del aplicador», depende mucho del colocador.
La reparación. Cambiar una baldosa de imitación microcemento de 120×120 pegada con doble encolado obliga a romperla sin dañar las vecinas y a encontrar otra del mismo lote y del mismo tono, años después. El microcemento se repara con microcemento, por estancias.
La huella. Fabricar un metro cuadrado de gres porcelánico emite 14,4 kg de CO2 equivalente, según la misma declaración ambiental. A eso se suma el escombro del suelo que se retira.

Sin juntas, sin piezasFormless, shapeless
¿Se puede poner microcemento en escaleras, curvas y muebles?
Toma la forma del espacio, como el agua.
Bruce Lee completaba su idea del agua: «Empty your mind, be formless, shapeless, like water». Una baldosa tiene forma: es un rectángulo, y todo lo que no es rectángulo se resuelve cortándola. Una curva, una escalera, un banco de obra, un lavabo: cortes, ingletes y perfiles. El microcemento no tiene forma propia. Pasa del suelo a la pared y de la pared al mueble sin cambiar de material. Toma la forma del espacio, como el agua.
Si lo que os enamora es el cemento, poned cemento. Una foto de cemento dura mucho, pero sigue siendo una foto.

Preguntas frecuentesBaldosas de microcemento: lo que más nos preguntan.
¿Existen las baldosas de microcemento?
No. Lo que se vende como «baldosa de microcemento» es una baldosa de gres porcelánico decorada con colores cerámicos que una impresora de chorro de tinta aplica siguiendo un diseño digital que imita el microcemento. Después se cuece en el horno. El microcemento es un revestimiento continuo que se aplica en obra, a mano, sin piezas.
¿Las baldosas de microcemento se distinguen del microcemento real?
En una foto de catálogo, a veces no. En la casa, sí: por las juntas, por la repetición del dibujo en superficies grandes y porque no puede seguir curvas, escaleras ni muebles sin cortes.
¿El porcelánico imitación microcemento necesita mantenimiento?
La cara de la baldosa, no. Las juntas, sí: son un mortero poroso que se mancha y, en las duchas, coge moho. El microcemento no tiene juntas en medio de las estancias; se protege con un sellador.
¿Se puede poner microcemento sobre azulejos?
Sí. Se aplica sobre el pavimento o el alicatado existente con la imprimación y la malla adecuadas, sin demoler y con 2 a 3 mm de espesor.
¿Qué es más barato, microcemento o azulejos?
Depende de la obra completa. El porcelánico suele obligar a demoler o recrecer, retirar escombro y adaptar puertas y rodapiés. El microcemento se aplica sobre el suelo existente. Lo justo es comparar presupuestos cerrados, no el precio por metro cuadrado del material.
¿El microcemento se agrieta?
Puede hacerlo si el soporte se mueve o si se aplica sin el sistema completo. Un microcemento bicomponente con polímeros flexibles, malla y un aplicador formado reduce mucho ese riesgo.
Un suelo de verdadCuéntanos qué tienes debajo.
Si estás dudando entre una baldosa que imita el microcemento y un microcemento, cuéntanos qué suelo tienes ahora y qué uso le vas a dar. Te decimos qué sistema va y quién lo aplica en tu zona.
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