TÉRMINOS · ERRORES · MATERIA
Elogio del hormigón, escrito por un fabricante de microcemento
Casi todas las guías sobre microcemento y béton ciré responden a las mismas seis preguntas, con las mismas frases, y cada vez más escritas por máquinas que se copian unas a otras. Las hemos leído todas. Aquí hacemos lo contrario: empezamos por nuestros errores y por el elogio del material que nuestro producto vino a sustituir.
Soy Tomás Amat, arquitecto y CEO de TECNOCEMENTO®. Antes de fabricar microcemento, en nuestro estudio construíamos las viviendas con suelos de hormigón. De ahí venimos, y eso explica casi todo lo que sigue.
Empecemos por el principio, que no fue el microcemento.
Tomás Amat
Arquitecto y CEO · TECNOCEMENTO®
Empezamos vertiendo hormigón
Durante años, en nuestro estudio de arquitectura hicimos las viviendas con suelos de hormigón de ocho centímetros. Se vertían al principio de la obra y había que conservarlos hasta el final, protegidos de todo lo que ocurre en una obra durante meses.
Aquello tenía su precio. Bombas para llevar el hormigón a sitios imposibles. Y grietas y fisuras que aparecían sin pedir permiso.
Teníamos una regla que casi nos soplaba al oído la palabra perfecto: nunca un lado mayor que el doble del otro, nunca más de 25 m² sin junta, y cortes estratégicos donde el suelo iba a querer romperse.
Con esa regla, el hormigón se rompió muchas veces.
La regla era buena. El hormigón no la había leído.
Salvo en dos ocasiones. La casa de mi hermano Víctor, hecha con cemento blanco, que hoy parece un manto marmóreo y continuo. Y una casa en Aigües en la que, a un cemento preparado casi en obra, le añadimos una resina de látex. Quedó maravillosa.
Ese segundo suelo fue el principio de todo: cemento y resina mezclados en obra. Años de formulación después, eso tiene nombre: microcemento bicomponente.
No hemos inventado nada. Cogimos el hormigón, le quitamos la grava y micronizamos el árido y el cemento: más fino, más ligero. Y le dimos lo que le faltaba para ir donde el hormigón no llega: elasticidad y adherencia.
Elogio del hormigón
Lo que dicen todas las guías: «El microcemento es la evolución del hormigón: más fino, más ligero, más versátil».
Es verdad a medias. La otra mitad solemos callarla los fabricantes.
El hormigón tiene algo que ningún revestimiento de milímetros tiene: masa. Ocho centímetros cargan por sí solos con el peso, el golpe y el tiempo. Se puede volver a pulir. Envejece con una pátina que no se imita.
Y tiene familia, aunque aquí conviene separar el mecanismo del acabado. Fratasar es el mecanismo: igualar y cerrar la aspereza del hormigón recién vertido, a menudo con cuarzo espolvoreado para endurecer la superficie (en Francia, béton quartzé). Lo que en España casi todo el mundo llama cemento pulido suele ser eso, hormigón fratasado. Muchas guías escriben «pulido o fratasado», como si fueran lo mismo. No lo son.
Los acabados son otra cosa, y cada uno tiene su nombre. Pulido, muy fino, con diamante sobre el hormigón ya endurecido (en Francia, béton poli). Desbastado, que abre la superficie y deja ver el árido. Abujardado, a hoyuelos, rugoso y antideslizante (béton bouchardé). Piel de naranja, con más o menos intensidad. Y rayado, impreso, lavado con el árido visto, o visto, con la textura del encofrado.
Si construyes desde cero, en planta baja, y puedes verter al principio y proteger el suelo hasta el final, un buen hormigón puede ser la mejor decisión. Lo decimos nosotros, que vendemos otra cosa.
Lo que el hormigón no puede hacer: ir sobre un azulejo, subir por una pared o vivir sin juntas.
La comparación la tengo en casa. En mi casa de la montaña, la mitad del suelo es hormigón y la otra mitad, microcemento sobre ese mismo hormigón. Convivo con los dos.
Si la respuesta es el hormigón, lo decimos. Aunque vendamos otra cosa.



La palabra «béton ciré» ya no dice lo que es
Lo que dicen todas las guías: «El béton ciré es la variante artesanal francesa: cemento y resinas acabados con cera».
La palabra se quedó; la cera, casi toda, se fue. Ciré significa encerado, y durante mucho tiempo el acabado fue ese. Hoy la protección es un sellador, y en Francia se llama béton ciré a casi cualquier revestimiento decorativo de cemento de poco espesor. Lo que se aplica sobre un azulejo o en una pared es, en realidad, microcemento.
Llamarlo todo igual empobrece la elección y perjudica a quien hace las cosas de otra manera. No es lo mismo un bicomponente, polvo y resina que se mezclan en obra en la proporción que marca cada sistema, que es lo que fabricamos en TECNOCEMENTO®; un listo al uso, una pasta ya preparada que en algunos sistemas se cataliza en obra, como CEMENTEC®, nuestra otra marca; o un kit de bricolaje, que es un envase, no un sistema.
Cada uno tiene su obra. El problema no es que existan. Es que se vendan con la misma palabra.
Y un aviso para quien traduce: béton ciré no es hormigón pulido. Hormigón pulido es béton poli. Hemos visto a más de una inteligencia artificial confundirlos con toda seguridad.
El microcemento no es más fuerte: es más fino
Lo que dicen todas las guías: «El microcemento de calidad no se agrieta: sus resinas le dan flexibilidad».
Tampoco es cierto del todo. El microcemento resiste porque su resistencia y su módulo de elasticidad trabajan juntos: el cemento le da dureza y la resina, flexibilidad. Por eso acompaña movimientos que al hormigón le abrirían una fisura.
Pero la receta no hace milagros. Más resina: más flexible y menos resistente a compresión. Más cemento: al revés. Por eso cada producto de un sistema se dosifica para su sitio, más flexible en la pared y más duro en el suelo. En suelos aplicamos dos capas de base y dos de acabado; en paredes, a veces, el acabado se queda en una capa y tres cuartos.
Y como va en capa muy fina, no carga con el peso: lo transmite. La compresión es responsabilidad de la base portante. Sobre un azulejo, eso significa tres cosas.
La primera, el anclaje. El esmalte es liso y cerrado; hay que limpiarlo, desengrasarlo y prepararlo para que el sistema agarre.
La segunda, las juntas. Si no se tratan, reaparecen a través del microcemento. Y se tratan con el mismo material que se va a poner, la base del sistema, no con productos de otras casas comerciales: otros movimientos, otras densidades, otros grosores. En milímetros, todo se nota.
La tercera, las piezas huecas. Se retiran. Y si se reponen, de su misma familia, para que se muevan igual o muy parecido.
Frente al hormigón, el microcemento no pierde resistencia: pierde espesor. Por eso el soporte importa tanto como el revestimiento.


¿Y la resina? ¿Y la pintura?
Lo que dicen todas las guías: «Resina o microcemento: dos opciones parecidas para tener un suelo continuo».
No se parecen tanto. La resina epoxi o de poliuretano colada se autonivela: por eso es perfecta en un suelo industrial y, por eso mismo, no sube por una pared. En cocinas profesionales e industria alimentaria manda otro material, el poliuretano-cemento. Ninguno de los dos se vierte en vertical.
La pintura para azulejos es la opción más barata y se aplica en un fin de semana, pero es una película: copia el relieve de la pieza y deja ver la junta. Si es lo que buscas, está bien. Solo conviene saber lo que es.
Entre la resina y el microcemento hay un punto intermedio, y lo fabricamos: HIGH TRANSIT, para suelos de alto tránsito, como restaurantes, tiendas u oficinas. Con él reformulamos el suelo de resina. La resina epoxi da dureza, pero se raya y, al ser rígida, puede cuartearse. Hicimos casi lo mismo, un cemento reforzado con componente epoxi y aplicado con llana, y matizamos su aspecto industrial con una protección de poliuretano velada, con matizantes y muy rica en sólidos, que también trabaja en exterior.
Las respuestas que corregiríamos (y las que no)
«Nunca uses lejía ni amoniaco». Depende del sellador. Con nuestra protección Forte Plus, la ficha de HIGH TRANSIT admite una limpieza con productos más agresivos: lejía, amoniaco o alcohol. Con otras protecciones, jabón neutro. La respuesta correcta no es una regla: es preguntar qué protección lleva.
«Hay que renovar el barniz cada tres a cinco años». Depende del uso y de la protección. Un baño de invitados y la entrada de un restaurante no envejecen igual. Desconfía de las cifras que sirven para todo.
«Basta con una malla para tapar las juntas». La malla refuerza. No arregla una pieza hueca ni una junta mal rellenada.
Y lo que dicen bien, que también es justo decirlo: que es un trabajo artesanal, por capas, con tiempos de secado que hay que respetar, y que una estancia lleva días, no horas; que sobre un soporte que se mueve la grieta acaba saliendo; y que en zonas húmedas la protección decide su comportamiento. Eso es verdad y lo firmamos.
Una respuesta que sirve para todos los productos no sirve para ninguno.


El último ingrediente es una persona
Lo que dicen todas las guías: «Elija un aplicador profesional con experiencia».
Es verdad, y no dice nada. ¿Cómo se reconoce a ese profesional?
En unos milímetros no hay masa que perdone un error. El anclaje, las juntas y el tiempo entre capas dependen de quien sostiene la llana. Por eso en TECNOCEMENTO® formamos a nuestros aplicadores y los homologamos para nuestro sistema.
Y para que esa responsabilidad no se quede en un diploma guardado en una carpeta, cada aplicador tiene un cuño personal para firmar sus obras. No se compra: lo recibe cuando su primera obra ha sido validada.
Esto lo he hecho yo.
El cuño no hace imposible equivocarse. Lo que hace es poner nombre a la obra, como los canteros que marcaban cada sillar con su signo. Una persona. Una obra. Una responsabilidad.
Lo contamos con más detalle en por qué nuestros aplicadores firman sus obras, y aquí puede buscar un aplicador en su zona.
Lo que les debemos
Ningún material empieza de cero. El nuestro, tampoco.
Al béton ciré francés, que enseñó que el cemento podía ser un acabado y no solo una base. A la dispersión de cuarzo sobre el hormigón fresco, que le dio su dureza superficial. A las resinas, que enseñaron qué hay que pedirle a un suelo que no para de recibir pisadas. Y al hormigón, que nos dio el oficio y también las grietas de las que aprendimos.
No hemos inventado nada. Hemos juntado lo que aprendimos de ellos y lo hemos llevado a unos milímetros.
Todo material nuevo es una deuda con los anteriores. Nosotros preferimos pagarla en voz alta.

Elegir la palabra es elegir la obra
Si construyes desde cero en planta baja y puedes proteger el suelo durante toda la obra: hormigón fratasado o pulido. Si es una nave o un garaje: hormigón fratasado con cuarzo, o resina. Si es un exterior que no debe resbalar: abujardado. Si es una cocina profesional: poliuretano-cemento. Si quieres cambiar el aspecto del azulejo este fin de semana y con poco dinero: pintura, sabiendo lo que es.
Y si quieres una superficie continua, sin juntas, del suelo al techo y sin demoler: microcemento, con un aplicador que responda de la obra.
No vendemos la palabra. Vendemos saber cuándo no es la nuestra.
¿Qué diferencia hay entre béton ciré y microcemento?
En el uso actual, casi ninguna: en Francia se llama béton ciré a casi cualquier revestimiento decorativo de cemento de poco espesor. «Ciré» viene del acabado encerado de origen; lo que hoy se aplica sobre azulejo o en paredes es microcemento. Leer el capítulo
¿El microcemento se agrieta?
Puede agrietarse si el soporte se mueve más de lo que el revestimiento es capaz de acompañar. Su resistencia y su elasticidad trabajan juntas, pero no sustituyen a una base sana. Leer el capítulo
¿Cemento pulido o microcemento?
Lo que se suele llamar cemento pulido es casi siempre hormigón fratasado. En obra nueva, en planta baja y con el suelo protegido durante toda la obra, es una gran opción. En reforma, sin demoler, y en paredes, el microcemento. Leer el capítulo
¿Resina o microcemento?
La resina colada se autonivela: es ideal en suelos industriales, pero no sube por una pared. El microcemento se aplica con llana en suelo y pared. Entre ambos está HIGH TRANSIT, un microcemento con componente epoxi. Leer el capítulo
¿Se puede aplicar microcemento sobre azulejos?
Sí, si se resuelven tres cosas: el anclaje sobre el esmalte, las juntas tratadas con la misma base del sistema y las piezas huecas retiradas y repuestas con piezas de su misma familia. Leer el capítulo
¿Cómo se limpia el microcemento?
Depende de la protección. Con Forte Plus, la ficha de HIGH TRANSIT admite productos más agresivos; con otras protecciones, jabón neutro. Pregunte siempre qué protección lleva su suelo. Leer el capítulo
Si quiere ver cómo se resuelve un caso concreto, lea microcemento sobre azulejos en el baño sin demoler o pregunte por un aplicador en su zona.
