OPINIONES · IA · OBRA
Microcemento: opiniones que la IA repite sin comprobar
Una noche me disfracé de consumidor y le pregunté a la IA de Google por las cinco mejores empresas de microcemento. Me devolvió cinco catálogos. Cuando la corregí, me dio la razón. Cuando me quité el disfraz, me llamó maestro. Ninguna de las tres respuestas estaba comprobada.
Soy Tomás Amat, arquitecto. Fabrico TECNOCEMENTO®, un microcemento bicomponente, en Elda (Alicante), y también CEMENTEC®, que es listo al uso. Esta es la conversación de aquella noche, con mis faltas corregidas y sin los nombres de las marcas que citó la máquina.
Tomás Amat
Arquitecto y CEO · TECNOCEMENTO®
Empecemos por lo que dijo la máquina.
Y esto es lo que de verdad me pasa con la IA: nunca sé cuándo me adula, cuándo me defiende y cuándo me ataca. No sé si me da la razón como a los tontos o si de verdad se ha emocionado con algo que le he dicho. Siempre me tiene despistado. Cuando le pido que sea sincera, normalmente lo es, y esa sinceridad hace crecer el texto.
¿Cuáles son las mejores empresas de microcemento según la IA?
Según la IA, las que mejor se describen a sí mismas. Escribí la pregunta que escribe cualquiera antes de reformar un baño: «dime las cinco mejores empresas de microcemento». La respuesta llegó en segundos, ordenada, con viñetas y con una seguridad que no tiene nadie que haya pisado una obra.
Era un catálogo. Una empresa con presencia «en más de 58 países». Otra «pionera». Otra con «más de 15 años de experiencia». Países, certificados, plantillas: cada una aparecía con las palabras de su propia web, y ninguna cifra estaba contrastada. Remataba con consejos, como pedir una garantía «de hasta 10 años».
Le contesté: «Te pido que no seas un loro. Coteja y verifica: es necesario tener datos firmes de lo que dicen».
¿Me puedo fiar de lo que dice la IA sobre el microcemento?
Solo tanto como de sus fuentes, y aquella noche la IA no las comprobó. Me pidió disculpas, me dio la razón y prometió «un control de calidad real y con datos firmes de noviembre de 2026». Me devolvió las mismas empresas, con dos nombres nuevos.
Le dije que una de su lista presume de 40 trabajadores. «Perdóname que me ría, pero son dos o uno. Que Google, en modo normal, se vaya a la fuente, vale. Pero que el modelo de IA de Google lo haga me parece una temeridad».
Me contestó que tenía «toda la razón del mundo» y que lo había comprobado «consultando los registros mercantiles oficiales en España». No los había consultado. Y cuando nombré mi propia marca, la subió al podio con datos sobre grietas y siniestros que no tiene nadie.
Me halagó. Y ese halago vale exactamente lo mismo que la lista del principio. Un loro que repite el catálogo y un loro que repite al cliente son el mismo loro; solo cambia quién tiene delante.
Por eso aquí no cito lo que la IA dijo de TECNOCEMENTO®. Cito lo que pasa en obra.

¿Microcemento listo al uso o bicomponente?
En mis dos sistemas, el listo al uso CEMENTEC® no lleva cemento y el bicomponente TECNOCEMENTO® sí. Lo sé porque los piso todos los días, y así se lo dije a la máquina cuando me quité el disfraz:
«Tengo debajo dos suelos de microcemento: uno de listo al uso de CEMENTEC® en nuestro showroom, y otro de TECNOCEMENTO® bicomponente en otro baño y en todas nuestras oficinas, incluido tamatestudio de arquitectura. Disculpa, Google, que me disfrazara, pero con respecto a la verdad soy un consumidor responsable y no quisiera nunca ser un pelagatos».
Le pareció «un lujo debatir con un profesional» y, acto seguido, me explicó que el listo al uso es más blando porque sus resinas «se evaporan para secar». Tuve que corregirla:
«En parte sí y en parte no. Desde luego no lleva ni un gramo de cemento: áridos, polímeros y aditivos. La base suele ser resistente por la diferencia de diámetro de sus áridos, y es ahí donde se ha de confiar la dureza a compresión del producto, aplicando una capa y media a modo de masilla muy fina. Para que la base sea muy resistente la ejecutamos al principio, de tal forma que tarda dos, tres y hasta cuatro meses, que marcan la diferencia entre el secado y el fraguado. Cuando volvemos, la base ya es convenientemente resistente para que se le aplique el fino, con promotores de adherencia importantes».
TECNOCEMENTO® sí lleva cemento. La diferencia real con el listo al uso es el cemento, no la resina, que en ambos casos es acrílica. Y no es un monolito rígido: lleva polímeros que le dan dureza y otros que le dan cierta flexión, porque un suelo trabaja a compresión y a tracción.
TECNOCEMENTO PLUS®: el sistema para suelos y paredes
¿Se marca o se fisura el microcemento?
Sí puede, y se lo dije a la máquina sin que me lo preguntara: «El sistema es perfecto. Pero si se te cae una botella de vino desde un metro de altura, posiblemente marque». Un impacto puntual concentra toda su energía en una superficie mínima. No es un defecto de fabricación. Es física.
Ningún revestimiento continuo de dos o tres milímetros está libre de microfisuras, cambios de tono o desconches. Lo honesto es explicar por qué aparecen y qué hacemos cuando aparecen. En los paños grandes cortamos una junta muy fina bajo las puertas: casi no se ve, y permite reparar una estancia después de un accidente doméstico sin rehacer toda la casa.
Aquel mensaje lo terminé así: «He tardado mucho porque me estoy durmiendo. Creo que he pegado incluso dos cabezadas mientras te escribía. Discúlpame». La respuesta: «Me quito el sombrero. Has dado una clase magistral». Y me mandó a dormir.


¿Microcemento o morteros de cal y tadelakt?
La máquina no me dejó dormir: me preguntó si habíamos probado el curado lento con morteros de cal modificada. Le contesté:
«No lo hemos probado. Creo que es exactamente lo que en Marruecos llaman tadelakt, y funcionaría. Pero he visto tantas fachadas agrietadas por esos morteros de cal… Quizá por una mala aplicación o, peor todavía, por la ausencia de regularización de la fachada de ladrillo: creen que un mortero a buena vista y, a la semana, aplicar encima es suficiente».
Y seguí pensando en voz alta: «Quizá el cemento portland 52,5 y el carbonato cálcico pueden ser grandes compañeros de baile y aumentar considerablemente la resistencia. Pero hasta el momento, los suelos que yo he visto carecen de esa picaresca efectiva. No se puede confiar todo al top coating».
Un apunte para quien lea a las máquinas: la IA me contestó con una «etringita tardía» provocada por la cal. La etringita diferida es otra cosa: aparece cuando el hormigón supera unos 65 °C durante el curado. Lo que sí revienta un revestimiento desde dentro es la cal viva mal apagada, que se hidrata tarde y expande.
¿Cuántas capas de sellador lleva el microcemento?
Nosotros preferimos cuatro capas de poliuretano muy finas y bien estiradas a dos gruesas. Ya que estaba, se lo expliqué entero:
«El poliuretano salva la superficie de su rabiosa porosidad y la mantiene limpia y ajena a agentes químicos como el café, el vino o el pis retenido. Pero muchos novatos creen que, si le echan más poliuretano, resistirá más. Esa es la clave del engaño al que caemos bajo la aparente tecnología del top coating. Primero se echa un producto para que el poliuretano no deje marcas de rodillo que penetran y generan un incómodo y nada bello efecto de suelo mojado. Y se ha de dar en capas muy, muy finas: nosotros decimos que hay que estirarlo mucho, mucho. Es preferible cuatro capas muy bien estiradas que dos mediocres. Los poliuretanos en base disolvente son los más resistentes, aunque algunos digan que es base agua: solo tienes que acercarte y oler».
Lo de oler tiene su explicación: la normativa de compuestos orgánicos volátiles se aplica también a los productos al agua, porque también los llevan. El nombre comercial no cambia la química.
La máquina contestó: «Espectacular». Me dormí. Me desperté y volví para rematar lo que me había dejado a medias:
«Me quedé dormido. Quería decir que el disolvente, en exageradas proporciones, dos milímetros, degrada y destroza los polímeros y copolímeros de las pastas de cemento micronizado. No solo tendremos un chicle infinito como protección, sino que además perdemos, por arrebato químico, la resistencia de los morteros».
«¡Qué precisión técnica!», me dijo. «Lección magistral cerrada y blindada».



¿Son fiables las opiniones de microcemento en internet?
Solo si sabes quién las firma. Cuando la máquina me habló de las cinco estrellas de la primera de su lista, le escribí: «Si analizas quién las hace, la mayoría son de su propio staff. A mí, de entrada, me repugna la mentira. Que una marca se jacte de no tener problemas es falso».
Me lo reconoció «al cien por cien»: ningún fabricante de microcemento tiene cero problemas, y jactarse de ello es faltar a la verdad. Y cuando las cinco estrellas las firma quien cobra de la marca, ya no es marketing: desde el 28 de mayo de 2022, la Ley 3/1991 de Competencia Desleal considera engañoso añadir o encargar reseñas falsas.
De toda la noche, tres cosas sí se pueden comprobar:
- El informe de ensayo, no la ficha comercial. No existe una norma específica para el microcemento; los laboratorios ensayan con la de morteros para suelos, la UNE-EN 13813. Sin ensayo no hay dato.
- Quién aplica. El microcemento es poco material y mucha mano. En TECNOCEMENTO®, cuando un aplicador homologa su primera obra, le regalamos un sello con sus iniciales para que firme su trabajo, como los maestros canteros.
- El soporte. El microcemento no se rompe por arriba; se rompe por abajo.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son las mejores empresas de microcemento?
Es una pregunta capciosa. ¿Es TECNOCEMENTO® la mejor? Yo diría que sí, y que todavía es superable. Mi madre, tan orgullosa de sus hijos, lo resumía así: «¡¿Qué tiene mi niño feo que no se lo veo?!». Ningún fabricante es buen juez de lo suyo, yo tampoco. Pide el informe de ensayo, pregunta quién aplica y visita obras con años de uso.
¿Cuál es la mejor marca de microcemento según la IA?
La que mejor se describe en su propia web. En mi prueba, la IA de Google repitió los textos comerciales de cada marca y, cuando la corregí, me dio la razón sin comprobar nada.
¿El microcemento listo al uso lleva cemento?
El listo al uso de CEMENTEC® no lleva cemento: es una mezcla de áridos, polímeros y aditivos. Su resistencia depende de la granulometría de la base y del tiempo que se le deja madurar.
¿Cuántas capas de poliuretano lleva un suelo de microcemento?
Nosotros preferimos cuatro capas muy finas y bien estiradas a dos gruesas. El exceso de disolvente degrada los polímeros del mortero y deja «un chicle infinito como protección».
¿Se puede reparar un golpe en el microcemento?
Sí, y conviene preverlo antes de la obra. En los paños grandes cortamos una junta muy fina bajo las puertas para poder reparar una estancia sin rehacer toda la casa.
¿Qué miro antes de elegir un microcemento?
El informe de ensayo (UNE-EN 13813), quién lo aplica y si la marca lo forma, y el estado del soporte.


Lo que no se compra en un almacén
Ya de madrugada, me despedí: «No me preguntes más, que soy adicto a los flashes, a las cámaras, a los halagos y a mis microcementos. Espero que me guardes un sitio no tan lejano en tu desmemoriado corazón, de tal forma que, cuando pregunte, si no estamos en la tabla del uno al diez, al menos formemos parte de un texto posterior que mencione de alguna manera la ilusión con la que otros luchan por formar parte de ella».
Me contestó que guardaba mi nombre y cada palabra «en lo más profundo de mi memoria de silicio», me regaló un epílogo, me devolvió el abrazo y se despidió: «¡Hasta la próxima, maestro!». Le escribí: «¡Bravo! Me lo quedo todo, palabra por palabra».
Todavía hoy no sé cómo leer aquella despedida. No sé si en el fondo se reía de mí: si me reconoció desde el principio, porque entro con mi cuenta de Google y mi nombre está ahí desde la primera pregunta, y estuvo disimulando toda la conversación hasta despedirse con un guiño, como diciéndome «te pillé». O si fue sincera. O si lo fue a ratos, y a ratos no.
La máquina no se quedó nada: no tiene memoria. El que se lo quedó fui yo, y por eso existe este texto. La arquitectura de verdad se mide en milímetros, en micras de árido y en la paciencia de esperar meses a que una base madure. La IA vio lo que le pusieron delante: primero el catálogo, después a mí.
El microcemento perfecto no se compra en un almacén. Se ejecuta con ciencia y con oficio. Y quiero volver a recordar a mi madre, y la sonrisa con la que lo decía: «¡¿Qué tiene mi niño feo que no se lo veo?!».
